Enero es el momento para fijar criterios base de formulación. Cuando estas decisiones se cierran desde el inicio del año, el portafolio se vuelve más estable, el desempeño se sostiene y los ajustes reactivos disminuyen.
En cosmética, transformar una fórmula implica intervenir sistemas donde estabilidad, desempeño y experiencia sensorial deben coexistir. Por eso conviene definir temprano los elementos que determinan estructura, textura, compatibilidad y repetibilidad.
Decisiones que conviene cerrar desde enero
1) Estructura y sensorialidad
Base, textura y comportamiento en uso. En esta etapa se define la experiencia que el usuario percibe y la consistencia del producto en el tiempo.
2) Sistemas de color y efecto
Pigmentos, dispersiones y componentes que construyen tono, cobertura y repetibilidad. Decidirlos desde el inicio reduce variaciones posteriores.
3) Limpieza y compatibilidad
La selección de tensioactivos y co-ingredientes determina desempeño, suavidad, estabilidad y compatibilidad con otros activos.
4) Activos funcionales y narrativa natural
Ingredientes que aportan función, soporte sensorial y coherencia con propuestas naturales, sin comprometer estabilidad.
Un Paso Adelante aplicado: exfoliación natural desde el inicio del año
La exfoliación es un buen ejemplo de decisión estructural. Cuando se integra con criterio desde enero, se evita corregir fórmulas a mitad del ciclo y se sostiene un perfil de producto coherente.
En ese contexto, el exfoliante de cáscara de nuez (Línea Naturales) permite construir un balance entre desempeño cosmético y origen natural. Su estabilidad y adaptabilidad facilitan diseñar formulaciones de limpieza y renovación que se alinean con hábitos de autocuidado que suelen activarse al inicio del año.
Hacemos Química
Hacemos química cuando ordenamos variables, anticipamos impacto en estabilidad y acompañamos decisiones con conocimiento aplicado. Formular bien desde enero protege el desempeño del producto, la continuidad operativa y la coherencia del portafolio.